Las empresas que construyen centros de datos para alquilar su capacidad de cálculo están teniendo más dificultades para financiarse. Según el Wall Street Journal, citado por Xataka, inversores más cautos han dejado casi sin compradores durante varias semanas los bonos de compañías como CoreWeave, Nebius y Nscale.
La consecuencia es un crédito más caro. QTS, un operador de centros de datos, estudiaba hace seis meses pedir un préstamo de 800 millones de dólares. Ahora busca una cantidad parecida, pero pagaría entre 4 y 6 millones de dólares más al año en intereses. CoreWeave, por su parte, colocó deuda a principios de año con un interés del 9,75%; quienes compran sus bonos ahora exigen una rentabilidad superior al 15%.
Nscale también ha aplazado hasta diciembre su salida a bolsa. La empresa necesita financiación para un centro de datos destinado a Anthropic, pero los posibles financiadores están imponiendo condiciones más duras.
¿Por qué se han vuelto más cautos?
Los inversores temen que las protestas de vecinos retrasen las obras y que los ingresos de la inteligencia artificial tarden más de lo previsto en llegar. También consideran que ya tienen demasiado dinero expuesto al sector, según el WSJ. Esa preocupación había aparecido antes: a finales de 2025, Deutsche Bank y Morgan Stanley ya buscaban cómo protegerse de préstamos que habían concedido para construir centros de datos.
Tener un cliente de renombre tampoco elimina el riesgo. QTS construyó un centro de datos para Microsoft, pero la deuda ligada a ese proyecto se ha encarecido desde abril, mientras que la de Microsoft apenas ha variado. El mercado, en otras palabras, diferencia entre prestar a la gran tecnológica y prestar a la empresa que le alquila el edificio.
El dinero sigue ahí, pero cuesta más
No se ha cerrado por completo el acceso a la financiación. Hasta septiembre, las empresas de IA habían captado 466.000 millones de dólares en deuda, más de cuatro veces lo registrado en el mismo periodo del año anterior, según Morgan Stanley. El problema es el precio, sobre todo para quienes no generan ingresos suficientes para pagar las obras.
El crédito se suma a los obstáculos físicos. Hock Tan, director ejecutivo de Broadcom, advirtió en octubre que la falta de dinero podía ser un freno mayor que la escasez de chips o de electricidad. El propio Tan cree que la escasez de chips podría prolongarse hasta 2028 o 2029; otras voces apuntan a 2030. Anunciar capacidad eléctrica es más fácil que conectarla y pagarla, y los proyectos podrían tardar más en materializarse si financiar su construcción se vuelve más difícil.
Por qué importa
Para las empresas que construyen centros de datos, el crédito más caro puede encarecer las obras o retrasar proyectos, como ya muestra el aplazamiento de Nscale. La financiación no ha desaparecido, pero no se sabe cuánto afectará este coste a los plazos o a la capacidad que llegará a estar operativa.