Una familia de Ballainvilliers, al sur de París, podría tener un centro de datos de 27 metros de altura al otro lado de su valla. La promotora australiana Goodman quiere convertir una antigua plataforma logística de las editoriales Seuil en una instalación de más de seis hectáreas. Las obras están previstas a partir de mediados de 2028, pero el proyecto todavía no tiene autorización definitiva.
Gilles, un vecino que vive allí desde hace 26 años, dijo a Le Parisien que el edificio «estará al fondo de nuestro jardín». El diseño contempla un edificio de 22 metros, chimeneas de hasta 27 metros, 84 equipos de refrigeración en la cubierta y 44 generadores de emergencia. Residentes cercanos temen el ruido, las emisiones y los posibles riesgos del combustible almacenado.
La demanda eléctrica prevista es de hasta 883 gigavatios hora al año cuando funcione a plena capacidad. La comparación recogida por Le Parisien, basada en datos de 2025, equivale a más de cuatro veces el consumo anual de Disneyland París. No es electricidad que el proyecto esté utilizando hoy: es una estimación máxima futura. Para conectarlo, se plantea tender dos líneas subterráneas de nueve kilómetros hasta una subestación de RTE en Marcoussis.
Qué se discute antes de la autorización
La autoridad ambiental regional francesa (MRAe) consideró insuficiente el estudio de los posibles efectos sobre la salud, en un dictamen publicado el 3 de septiembre. Señaló especialmente el ruido, las emisiones de los generadores y posibles fugas de refrigerantes. Goodman afirma que la instalación deberá cumplir normas estrictas y estará bajo supervisión estatal.
La Asociación de Épinay-sur-Orge para el Medio Ambiente lanzó una petición el 24 de septiembre para pedir que se abandone el proyecto. Había reunido más de 1.200 firmas cuando se publicó la información. La investigación pública está convocada del 16 de noviembre al 18 de diciembre de 2026; los vecinos preparan alegaciones. Esa etapa no significa que el centro esté aprobado.
Una expansión que llega a los barrios
Ballainvilliers forma parte de la expansión de estas instalaciones en Isla de Francia: hay 213 centros de datos existentes o proyectados en 139 emplazamientos, según el recuento citado por Le Parisien. Essonne atrae a las empresas por el suelo disponible, la fibra óptica y las conexiones eléctricas. La demanda de infraestructura para servicios digitales, incluida la IA, es parte de esa expansión.
Las autoridades locales mencionan cerca de 100 empleos, una parcela para un centro sanitario y dependencias municipales, y la posible reutilización del calor de los servidores en instalaciones agrícolas cercanas. Los vecinos ponen en duda el alcance de esos beneficios. La tramitación tendrá que aclarar tanto esos compromisos como los impactos que la evaluación ambiental consideró insuficientemente estudiados.
Por qué importa
Para quienes viven junto al terreno, el proyecto podría traer empleos y nuevas instalaciones municipales, pero también ruido y emisiones de generadores. La evaluación ambiental pidió más información sobre posibles efectos en la salud; todavía no se sabe si el proyecto recibirá autorización ni cómo se resolverán esas dudas.