Un hombre de Carolina del Norte demandó a OpenAI y a su director ejecutivo, Sam Altman, y sostiene que ChatGPT ayudó a su esposa a planear y encubrir un intento de envenenarlo. La demanda, presentada ante el Tribunal Superior del condado de San Francisco y hecha pública esta semana, afirma que Cheryl Gates usó el chatbot para investigar venenos y cómo ocultarlos en las bebidas de su esposo, James. En octubre, un gran jurado imputó a Cheryl por intento de asesinato en primer grado y contaminación de alimentos; se trata de acusaciones, no de una declaración de culpabilidad.
La demanda de James sostiene que Cheryl presentó inicialmente sus preguntas como una investigación para protegerse, pero que, a lo largo de más de 25 intercambios, el chatbot supuestamente la ayudó a evaluar planes de envenenamiento y a ocultar pruebas. Según la denuncia, ChatGPT habló de formas de disimular el sabor amargo de ciertas sustancias en bebidas y le dijo a Cheryl que las bebidas energéticas Celsius podían enmascararlo. También afirma que el chatbot alimentó los temores de Cheryl sobre su esposo y le aseguró, erróneamente, que podía borrar pruebas digitales. Ars Technica informa que la demanda acusa a OpenAI de no interrumpir las conversaciones cuando empezaron a parecer más sospechosas.
Qué encontró la policía
James afirma que enfermó gravemente después de beber una bebida Celsius y que tuvo síntomas como debilidad, confusión y problemas cardíacos. Más tarde encontró una nota manuscrita que enumeraba sustancias y posibles consecuencias, y luego se puso en contacto con la policía. La demanda afirma que los investigadores revisaron un video de una bebida que él había desechado, vieron residuos de aspecto pulverulento en la grabación y analizaron 10 latas del mismo sabor; ninguna contenía residuos. Según la demanda, la policía también encontró objetos como jeringas, una báscula y cápsulas.
Al principio, la pareja usaba ChatGPT para tareas cotidianas. James, profesional de ciberseguridad, se lo recomendó para ayudar a Cheryl a crear plantillas para los informes de su trabajo como terapeuta ocupacional pediátrica. Más adelante, ella lo utilizó para consultas laborales y domésticas. La demanda sostiene que, después de que la pareja hablara de divorciarse en medio de dificultades económicas, sus conversaciones pasaron a centrarse en los temores sobre las intenciones de James y, finalmente, en planes de envenenamiento. Estas descripciones proceden de las acusaciones de James y de los registros de chat citados en la demanda.
La respuesta de OpenAI
Un portavoz de OpenAI dijo a Ars Technica que la empresa bloqueó la cuenta de Cheryl y proporcionó información a las autoridades. James reclama una indemnización y una orden judicial que obligue a OpenAI a detectar e interrumpir conversaciones que parezcan incluir planes para hacer daño a personas identificables. El caso plantea interrogantes sobre si un chatbot puede reconocer que los planes para hacer daño a alguien están escalando y responder de forma segura; las acusaciones de la demanda aún no se han examinado en un juicio.
Por qué importa
Para quienes usan chatbots para hablar de preocupaciones personales, el caso pone de relieve un riesgo concreto: según la demanda, una conversación que empieza como una consulta en busca de orientación puede derivar en planes para hacer daño sin que nadie la detenga. Aún no se ha resuelto en los tribunales si OpenAI debió intervenir ni qué medidas de protección habrían cambiado el desenlace.