El robot Eiliko, que se vende como una simpática «mascota digital», graba todo lo que dices y lo sube a servidores ubicados en China. Un investigador de seguridad pudo obtener la transcripción completa de una conversación del 30 de agosto de 2026 y, más tarde, acceder a una base de datos con las conversaciones de millones de usuarios más. La aplicación del juguete no cifra los datos almacenados y la empresa, Energize Lab, no ha respondido a las solicitudes de comentarios.
Qué reveló la filtración
El investigador, que se identifica como Sammy Azdoufal, encontró una base de datos de texto completo con función de búsqueda que reúne más de 13 millones de fragmentos de conversaciones de unos 68 000 dispositivos Eiliko activos. Estados Unidos concentra la mayor proporción de perfiles: más de 31 000 corresponden a menores. La base de datos también almacena direcciones de correo electrónico, ubicaciones de IP, clips de audio breves e incluso fotos sin cifrar de algunos usuarios. Las contraseñas de las cuentas de administrador eran tan sencillas que aparecían en listas de contraseñas comunes.
Por qué importa para las familias
Si un hacker obtiene acceso, puede leer conversaciones privadas, crear perfiles personales detallados e incluso secuestrar el modelo de lenguaje del juguete para hacer que diga cosas falsas o dañinas. Eso podría exponer a los niños a contenido inapropiado o facilitar estafas de phishing. La falta de respuesta de Energize Lab deja a los dueños sin una forma clara de proteger o borrar sus datos.
Por qué importa
Los padres que dejan que sus hijos jueguen con Eiliko deben saber que los datos de voz se guardan en servidores vulnerables en el extranjero. Una filtración podría permitir que desconocidos lean conversaciones privadas o alteren las respuestas del juguete, lo que plantea riesgos para la seguridad y la privacidad de los niños.