El domingo 4 de octubre de 2026, el presidente Donald Trump anunció la creación de un Grupo de Superinteligencia. Dijo que el grupo mantendrá a Estados Unidos a la cabeza en lo que llama «superinteligencia», un nuevo nombre para la inteligencia artificial. El grupo estará dirigido por el director de inteligencia nacional, Jay Clayton. El presidente de la Comisión Federal de Comercio, Andrew Ferguson; el subsecretario de Investigación e Ingeniería, Emil Michael, y el director de la Oficina de Administración de Personal, Scott Kupor, serán vicepresidentes.
Qué hará el grupo
El grupo de trabajo tiene 120 días para presentar un informe sobre los riesgos y las oportunidades de la IA. Su mandato establece que elaborará planes para hacer frente a las «amenazas posibilitadas por la superinteligencia», a la vez que procurará evitar una regulación excesiva que pueda frenar la innovación. También se espera que coordine los esfuerzos federales para que Estados Unidos siga siendo el «primero» en esta tecnología, según Clayton.
Contexto y reacciones
A principios de este mes, Trump firmó una orden ejecutiva que cambió el nombre de la IA por «superinteligencia». La medida se produjo tras el compromiso asumido en septiembre de crear el cargo de «zar de la IA», que ahora ocupa Clayton. Dirigentes del sector tecnológico se reunieron en la Casa Blanca para firmar un compromiso de seguridad no vinculante, aunque el texto contenía un error tipográfico notable. Los críticos han calificado de engaño el debate sobre la seguridad, mientras que la administración subraya la competencia con China.
Por qué importa
El nuevo grupo podría influir en las normas de Estados Unidos sobre la IA y afectar la forma en que las empresas desarrollan y venden productos de IA. Para los usuarios, sus recomendaciones podrían determinar qué herramientas de IA están disponibles y cuán seguras son. Sin embargo, las políticas concretas que propondrá el grupo no se conocerán hasta que se publique el informe dentro de 120 días.