El Gobierno australiano anunció que planea prohibir el uso de gafas inteligentes en diversos espacios públicos. Pronto enviará al Parlamento un proyecto de ley, y las autoridades afirman que es una «prioridad alta». La propuesta llega después de que varios países impusieran prohibiciones similares en los tribunales y ante la creciente preocupación por la capacidad de estos dispositivos para grabar audio y video sin consentimiento.
Por qué intervienen los gobiernos
El Gobierno de Noruega advirtió sobre los riesgos de una sociedad en la que las grabaciones ocultas hagan que la gente se sienta insegura, y varios países ya han prohibido las gafas inteligentes en los tribunales. Activistas han calificado estos dispositivos de «tecnología para pervertidos» porque pueden captar rostros y voces sin que la gente lo sepa. Empresas tecnológicas como Meta, Google y OpenAI sostienen que las gafas podrían convertirse en la principal forma de interactuar con la IA, pero los analistas afirman que ahora pesan más las preocupaciones por la privacidad que la comodidad.
Qué podría significar para los consumidores
Si se aprueba la prohibición australiana, quienes vayan de compras, viajen en transporte público o asistan a eventos quizá tengan que quitarse las gafas inteligentes o desactivarlas antes de entrar en centros comerciales, estadios o estaciones de transporte. La restricción no sería una prohibición total: el Gobierno afirma que su uso es apropiado cuando no existe riesgo de grabar a personas sin su consentimiento. La tendencia general apunta a que más lugares podrían adoptar normas similares, mientras se prevé que las ventas de dispositivos vestibles superen los $1 trillion a nivel mundial entre 2026 y 2032.
Por qué importa
Es posible que pronto quienes vayan de compras en Australia tengan que quitarse las gafas inteligentes antes de entrar en muchos espacios públicos, lo que limitaría una forma cómoda de acceder a la IA. La medida apunta a que las preocupaciones por la privacidad podrían dar lugar a normas similares en otros lugares y afectar a quienes ya tienen o piensan comprar dispositivos vestibles con IA. Aún no está claro qué lugares concretos estarán incluidos ni cómo se aplicarán las restricciones.