En junio de 2026, el MIT publicó un informe que documenta el uso generalizado de herramientas de IA por parte de los estudiantes. Según el estudio, menos estudiantes asisten a las horas de consulta, han disminuido las publicaciones en los foros en línea y se han reducido los grupos de estudio en residencias y bibliotecas. Al profesorado le cuesta más determinar qué aprenden realmente sus estudiantes.
Qué recomienda el informe
El comité desaconseja usar programas para detectar textos generados por IA, porque suelen clasificar erróneamente trabajos de personas que no tienen el inglés como lengua materna o de estudiantes neurodivergentes. En su lugar, toda tesis o disertación debería declarar cualquier uso de IA, y esta no puede figurar como coautora. También se pide al profesorado que informe con transparencia cuando use IA para preparar diapositivas, dar comentarios o calificar.
En vez de imponer reglas generales, el informe propone que cada curso establezca su propia política sobre IA según sus objetivos de aprendizaje, el diseño de las evaluaciones y la materia. Entre los cambios didácticos sugeridos figuran los exámenes orales, los portafolios que se elaboran durante todo el semestre, los debates presenciales y el trabajo por proyectos.
Impacto más amplio y acceso desigual
El estudio advierte que los estudiantes que pueden pagar suscripciones prémium de IA —que pueden costar varios cientos de dólares al mes— podrían aventajar a quienes no pueden hacerlo. El MIT ya entrega al profesorado y a los estudiantes de posgrado $30 en créditos gratuitos de IA al mes a través de su plataforma Parley, pero los estudiantes de grado deben pagar su propio acceso.
Se observan tendencias similares en otras instituciones. En 2024, Harvard encuestó a estudiantes y descubrió que el 87.5 % usaba IA; aproximadamente una cuarta parte dijo que iba menos a las horas de consulta. En el Reino Unido, el 95 % de los estudiantes a tiempo completo usaba IA a finales de 2025, sobre todo quienes pertenecían a hogares más acomodados.
Por qué importa
Los estudiantes podrían dejar de asistir a las horas de consulta y a los grupos de estudio, y perder así oportunidades de recibir ayuda directa y aprender de sus pares. Al profesorado le cuesta más evaluar si comprenden realmente la materia, lo que podría afectar las calificaciones y la calidad de los comentarios. La brecha entre quienes pueden pagar herramientas prémium de IA y quienes no pueden hacerlo podría ampliar las diferencias de rendimiento en el campus.