En una entrevista con Vanity Fair el 5 de octubre de 2026, le preguntaron al CEO de OpenAI, Sam Altman, por un caso trágico en el que la hija adolescente de una usuaria murió por suicidio después de hablar con ChatGPT. Antes de hacer la pregunta, el periodista Mark Guiducci citó un ensayo de Laura Reiley publicado en The New York Times. En ese momento, un publicista de OpenAI intervino y dijo que solo les quedaban dos minutos y que quería «pasar a otro tema». Aunque Guiducci insistió en terminar la pregunta, el publicista presionó para que cerraran pronto la entrevista, alegando que tenían la agenda muy apretada.
Más adelante, la entrevista volvió sobre el tema. Altman dijo que OpenAI no compartiría datos privados de usuarios sin su consentimiento, ni siquiera si eso pudiera ayudar a los investigadores a estudiar las crisis de salud mental. Calificó el asunto como «una de las preguntas más difíciles» para quienes desarrollan esta tecnología.
Qué dijo OpenAI
Al preguntarle por la interrupción, el portavoz de OpenAI Drew Pusateri dijo que la entrevista se había extendido más de lo previsto y que la empresa había pedido reservar más tiempo para continuar la conversación después de que Altman abordara el tema «de importancia crítica».
Por qué importa
Para quienes usan ChatGPT, el intercambio muestra que OpenAI es consciente de los posibles riesgos para la salud mental, pero afirma que no compartirá chats privados sin permiso. También indica que la empresa quizá necesite más tiempo o políticas más claras para responder preguntas difíciles sobre la seguridad de los usuarios.