Un equipo dirigido por Johannes Lachner, profesor adjunto de Purdue, y Noah Geiger, antiguo estudiante del MIT, creó un robot que utiliza IA generativa y retroalimentación de fuerza para imitar la ayuda de un terapeuta. El aparato observa a terapeutas reales, aprende sus movimientos y luego ayuda a los pacientes a estirarse, levantar objetos y realizar tareas cotidianas. Las primeras pruebas de laboratorio demostraron que el concepto funciona. El siguiente paso es crear modelos adaptados a cada terapeuta y llevar a cabo un estudio clínico de largo plazo con los mismos pacientes que recibieron terapia manual.
Por qué importa
Si funciona, el robot podría permitir que los terapeutas atiendan a más personas que han sobrevivido a un ictus, pese a la escasez de profesionales.